8.7.13

qué engaño.

La mayor trampa que podrían habernos tendido a los seres humanos es la vida.
Tu camino al mundo, tu canal de ingreso, es la unión entre dos personas. Y lo supuestamente dictado por quien nos creó, es que la razón por la que estas personas conciben un hijo es porque se aman el uno al otro. Bueno, es mentira. En la realidad, la mitad o incluso el mayor porcentaje de las parejas que hay en el mundo no se aman, y su hijo no es una unión de amor entre ellos.
La etapa temprana de la vida es fácil, vos la vivís pero de cierto modo es como si otra persona la viviera por vos, porque no podés hacer nada por tu propia cuenta. Sos una extremidad separada del cuerpo de quien sea que cuide de vos y te críe. Esta etapa continúa en una segunda parte, que sería la infancia, el período de felicidad de toda persona, al que todo el mundo desearía volver. No preocupaciones, no grandes temores, no responsabilidades, deseos estúpidos e inocentes; todo luce tan increíble y mágico y excitante que deseás crecer rápido para experimentar lo que es mierda diaria y rutina una vez que crecés.
El período entre la infancia y la adolescencia es raro, si pudiera describirlo en una palabra. No hay justificaciones tales como 'es adolescente' o 'son las hormonas' para tus acciones, pero no sos tan niño teóricamente. Aunque aún lo sos en realidad. Raro, reitero, porque no pertenecés a ninguna etapa exacta de la vida. Es una mierda.
Adolescencia. 'CA BOOM', si pudiera definirla en dos. La etapa de los cambios de humor, la incomprensión, las molestias, las responsabilidades, las condiciones, las libertades, las confrontaciones, las decaídas de ánimo repentinas, las sensaciones intensas, los desplantes, la soledad, la independencia o la dependencia, el amor, el odio, la vergüenza, el dolor, el malestar, la bronca, la ira, la incomodidad, la depresión, las elecciones, los cambios, las experiencias, muchas primeras veces, muchos errores, muchas caídas... El momento en el que definimos quiénes somos y nuestra personalidad, donde nos preparamos para lo que viene y en donde nos moldamos a quienes seremos en un futuro no tan lejano. Si la pre-adolescencia daba ganas de vomitar, la adolescencia es una náusea constante, acompañada de una migraña de muerte en tu cabeza.
En la adultez es cuando te das cuenta qué estúpido fuiste al no apreciar la adolescencia, y deseás volver a ser un maldito adolescente. Es la etapa de la vida en la que se reflejan todas las cosas que te sucedieron en tus años anteriores, demostrando tus traumas y trastornos y cómo te afectó cada persona y cada hecho que tuvo lugar en tu vida desde que naciste hasta aquel momento. Yo diría que es la etapa más fea de la vida, en mi juicio. Aunque aún no la viví, si hago la suma de todos los factores que te hacen un adulto, desfallezco. Muchas, demasiadas responsabilidades, pérdidas, lecciones que aprender, elecciones que definirán el resto de tu vida, una rutina aún más pesada, cuidados más complejos en la salud, los hijos (si decidís tenerlos), el trabajo, que generalmente no es el que soñaste toda tu vida sino el que está disponible y el que paga tus cuentas, la pareja, que generalmente no es el amor de tu vida, y las ganas de experimentar algo nuevo y aventurarse en algo diferente. Resignación, si definiera esta etapa en una palabra. Ya la estoy odiando sin haber pasado por ella.
Y la vejez, para quienes lleguen. La etapa de las complicaciones de salud, en la que dudás si vas a seguir viviendo al siguiente día. La etapa de la sabiduría, yo la llamaría. Sabés qué van a vivir tus hijos, tus nietos y quizás tus bisnietos, y el recuerdo constante en tu cabeza de que tu realidad era distinta también se lo exponés a los demás. Si tenés suerte, estás enamorado y feliz con la persona que conociste en tu adolescencia, y sino, estás solo. Tu familia a veces te abandona. Es la etapa de la vida en la que todo termina, por lo menos en esta vida que estás viviendo, y yo la definiría como 'el final'. Bueno o malo, pero es el final. Tu final. El que vos decidas. Y yo creo que no está mal que las historias terminen, mientras haya historias que contar.

Así que hacé lo mejor de lo que tengas y de lo que te toque; no pienses demasiado, no te preocupes mucho. Forjá tus propias ideas y opiniones, no te dejes llevar por la corriente. No confíes mucho. Encontrá tu razón de ser. Y cuando todo sea una mierda, acordate de esa razón y de que todo pasa por algo, así que viví la situación y sacá algo de ella. No tomes grandes decisiones cuando no tengas la mente clara. Buscá al menos una persona a la que puedas confiarle todo y apoyarte en ella, no cargues con todo el peso vos solo. No te subas al primer colectivo que pase, a menos que no tengas nada que perder. Y, sobre todo, seguí adelante. Superá esa mierda, superate a vos mismo y separate de lo que no hace falta en tu vida. No te dejes derribar. Pateale el culo a las personas que dijeron que no lo ibas a lograr. Acá estás. La vida es bella, llena de inconvenientes, pero vivila. A tu forma. Es corta y todo pasa muy rápido como para abandonarla y dejarla por la mitad. Ya te vas a ir cuando te toque. Cuando quieras desaparecer, tu razón de ser te va a detener y va a aparecer delante tuyo como una fotografía, como un recordatorio de qué viniste a hacer acá. Y te digo qué: la vida es un equilibro, dolor y amor, cuando aceptamos eso, empezamos a vivir.