20.7.13

pero vos no sabés...

Me duele muchísimo, me corta como cuchillos por todas partes y me encuentro observando la sangre que corre de cada herida abierta en mi piel, carne viva, arde, pica, me hace llorar. Pero me gusta. Y todo esto no es bueno, y fue ayer cuando entendí que no merezco esto. Ya lo rompiste. Lo que quedaba, lo que me sostenía, está quebrado, partido en mil pedazos; estás apagando el incendio consumidor que hay en mi interior cuando te veo, me dejaste sin fuerzas, sin motivos.. me destrozaste. Por si no lo habías hecho antes, terminaste el trabajo. No puedo creer que te dejé entrar, que te entregué esta parte tan protegida y preciada mía.
Lo miré a los ojos y vi a otro hombre; vi el resentimiento, el odio, la bronca, la indiferencia, el amor, la pasión, la frustración, el anhelo, el recuerdo, la excitación, el cambio, el intento por ocultar algo, vi el pasado, el presente y el futuro en una misma jugada, vi los secretos, los sentimientos, una pequeña llama de algo, una sonrisa, un grito, miles de lágrimas, confesiones, hechos, imágenes, conversaciones, culpas... y ese inconfundible e infaltable dolor que nunca se va de él, que nunca lo abandona. Y me encantaría quitárselo de encima, ayudarlo, acompañarlo. Pero a la mierda, qué va, no le importa, y eso es lo que más me duele, lo que me parte a la mitad. Que yo no le importo, que nada de todo lo que pasó le importa. Eso, que no cuida de mí, que causa dolor, lo sabe y no le da importancia. — Ambos éramos como un volcán y un tornado encontrándose, con esa fuerza magnética y un deseo incontrolable. Y ahora deseo y extraño tanto eso. Pero espero que mis sueños ya no sean con vos. Espero no encontrarte más en mi mente, en los lugares a los que voy; hoy quiero dejarte ir. Me hacés tanta falta pero en vos no encuentro consuelo, no encuentro corazón que quiera reconfortar al mío, alma que quiera ser compañera de una tan rota y oscura como ésta, cuerpo y mente que me quieran resguardar. Y me encantaría tanto que así fuera.. me encantaría ayudarte y consolarte porque vos y yo no somos tan diferentes, pero no vamos al mismo lugar. Quizá pueda vivir o quizá me muera cuando vuelva a verte, pero una parte de mí se suicidó ayer al verte partir con otra, u otras. Al ver la sonrisa en tu rostro que no era para mí. Al saber que.. nadie va a quererte así ni en un milenio, pero aún así te vas. Y te fuiste hace tanto tiempo ya, porque yo te dejé ir. O lo hacía. Pero me apoyé sobre vos cuando eras simplemente una imaginación mía, porque nunca estuviste a mi lado después de aquella vez. Y si quizás te debía algo, ahora no te queda nada. Y vas por ahí solo porque así estás, solo, buscando compañía de medio tiempo creyendo que eso te va a llenar. No! Y cuando me miraste a los ojos te grité una vez más: — Acá estoy! — porque era para siempre.. pero quizás a vos no te hace falta.

///Ambos estábamos sentados simplemente observándonos, en sus ojos podía ver el amor y la pasión, allí podía encontrar todo... sus ojos eran mi paraíso. Mi cielo. Me acaricia desde la cintura hasta el cuello, quemándome en cada parte, y deja descansar su mano en mi cuello, rodeándolo. Acaricia suavemente y disfruta, cierro mis ojos al sentirme tan bien. Los abro nuevamente y lo acerco a mí enroscando mis dedos en los pelos de su nuca y rasguñando su cuello... su olor me enloquecía. Esa fragancia masculina que es mi debilidad. Todo él es mi debilidad. Me muerde el labio inferior y me aprieta el hueso de la cadera con la mano que no está atrapada bajo mi cuello, aquello lo volvía loco. Mi figura, pequeños puntos en mi cuerpo que le encantaban. Baja la boca a mi garganta y deja besos húmedos y mordiscos desde mi mandíbula, mi garganta, por todo mi cuello y hasta mi clavícula, donde muerde. Río bajito por la felicidad y este amor tan fuerte, entonces lo escucho reír quedamente y sonríe contra mi oído, mis ojos se cierran por el placer de estar entre sus brazos. Me dice que me ama en un susurro y cuando vuelve a mirarme a los ojos, encuentro todas mis respuestas.
Era tan hermoso que lloré.///

///Discutíamos a los gritos, todo mi cuerpo dolía, mi corazón saltaba en mi pecho por todo el torrente de sensaciones que sentía al verlo. Tenía frío porque sólo llevaba un buzo de él puesto, sin nada debajo, pero no me importaba. Lágrimas caían por mis ojos y me apoyo contra la pared de costado, lo observo caminar por la habitación. Era increíble lo que me hacía sentir. Todo el dolor, el amor, la pasión y la obsesión, era todo tan fuerte e intenso que me consumía y yo sabía que estaba muriendo por dentro. Pero yo era suya, le pertenecía. Entonces se acerca y parpadeo una vez, baja sus pantalones con sus bóxers de una vez y me toma por mis piernas, lo rodeo por la cintura con ellas. Me penetra de una vez y lo dice, sí, soy de él. Lo sé y él lo sabe. Me tiene tan suya... El placer y el dolor de mi alma me hacen soltar más lágrimas, y cuando explotamos en el éxtasis, se apoya contra la pared llevándome consigo y, con la frente pegada a la mía, su boca rozando mis labios, dice: — esto es... y sos mía. Mía. Pero yo ya lo sabía.///

Y como hace ya un largo tiempo, cada día me voy a preguntar: cómo se puede vivir con tanta abstinencia a alguien?.