Nunca algo puede ser completamente bueno, y nada dura para siempre. Lo que estoy diciendo es que, una vez que te enamorás y pensás que al fin estás al salvo, que todo va a estar bien de una puta vez y que todos los malditos errores que cometiste no te persiguen, y que las veces que te hicieron mierda lo valieron porque ahora estás en manos de la persona que querés y te quiere también, pero de repente deja de estarlo. Las cosas pierden el equilibrio
que necesitás y de un momento a otro todo está dando vueltas como en un principio, y te sentís perdido, dolido, traicionado. Traicionado porque apostaste a que la vida y el destino se pondrían de acuerdo para hacerte la segunda y que una te salga bien, pero nunca es así. Yo creo que ese es el sentido mismo de la vida; todo está bien y de pronto pasa algo que te cambia todos los planes, incluso te los arruina. Alguien por ahí dice que la vida no da segundas oportunidades, yo creo completamente. La vida te presenta algo, arriesgate. Viví a pleno. Siempre te vas a arrepentir de algo y vas a tropezar mil veces, pero si algo no te sale mal, no vas a saber lo que se siente conseguir algo por lo que luchaste tanto tiempo sin descanso. Conseguir lo que deseás con todo tu corazón. Esa satisfacción, ese gozo, esa felicidad.
“Así que, si las cosas están demasiado bien, disfruta,
porque no durará para siempre. Y si van mal...
no te preocupes (...), porque no durará para siempre tampoco.
”